FALTA DE EDUCACIÓN: CAUSAL PARA QUE LA MUJER RURAL NO ACCEDA A EMPLEO DIGNO.

Cuando hablamos de mujer rural nos referimos a las mujeres que habitan territorios rurales, mujeres campesinas, mujeres negras, mujeres indígenas, cuyas actividades sostienen a las familias y comunidades enteras. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), en Colombia existen cerca de 6.000.000 de mujeres rurales que necesitan formación técnica para potenciar sus habilidades e impactos en los grupos que lideran.

Producción agrícola, pecuaria y artesanal, procesamiento de alimentos, cuidado de la familia, gestión de recursos naturales, diversificación económica, transmisión de tradiciones, liderazgo comunitario y resistencia al cambio climático, son actividades que desempeñan las mujeres rurales en nuestro país. Estas contribuciones requieren de una nueva agenda para cerrar las brechas que reducen las oportunidades laborales dignas para el género en el sector.

De acuerdo con el Dane, mujeres rurales entre 6 y 21 años enfrentan en su mayoría los siguientes desafíos para desarrollarse personal, académica y laboralmente:  

  • Encargarse de los oficios del hogar (23,7%)
  • Falta de dinero y costos educativos elevados (19,8%)
  • Embarazo (9,6%)
  • Porque no le gusta o no le interesa estudiar (9,6%)

Sin embargo, para Jazmín Duarte, profesora de ingeniería Agroindustrial de la Fundación Universitaria Salesiana, los organismos del Estado deben volcar la mirada sobre las mujeres rurales en aras de incorporarlas en programas de inclusión social que faciliten su acceso a la educación formal, además de  ocuparse de sus derechos como el acceso a servicios de salud, la posibilidad ser propietarias de la tierra, acceso a créditos, entre otras posibilidades que enaltezcan su vida”, destacó.

“La Ingeniería Agroindustrial es una disciplina valiosa para mejorar las habilidades, la eficiencia y la competitividad de las mujeres en la economía rural. Al aplicar los conocimientos y las técnicas de esta área, se apoya de manera efectiva el trabajo de las mujeres en la producción de alimentos y productos agrícolas, lo que contribuye al desarrollo sostenible y al empoderamiento económico en las zonas rurales”, explicó la docente, quién señaló los desafíos que enfrenta la mujer en el campo,  para acceder a una oferta laboral digna en comparación con sus contrapartes urbanas:

1. Brecha de género en el acceso a la tierra y los recursos: Las mujeres tienen un acceso limitado a la tierra y a recursos productivos, dificultando su participación en actividades económicas rurales.

2. Falta de educación y capacitación: La falta de acceso a una educación de calidad limita las habilidades y preparación de las mujeres para el mercado laboral actual que demanda otros talentos

3. Doble carga laboral: Las mujeres rurales trabajan el doble al tener responsabilidades en el hogar y en la producción agrícola, limitando sus posibilidades de buscar empleo fuera de su comunidad.

 4. Limitaciones en salud y atención: La carencia de servicios de salud y cuidado infantil de calidad en zonas rurales dificultan que las mujeres se ausenten de sus hogares para trabajar.

5. Estereotipos: Las actitudes y los estereotipos culturales reducen las oportunidades laborales para ellas, dificultando su progreso en roles de liderazgo.

6. Falta de acceso a crédito y recursos financieros: tienen dificultades para acceder a créditos y otros recursos financieros necesarios para emprender actividades económicas.

7. Desafíos de movilidad: La ausencia de infraestructura de transporte adecuada dificulta que se desplacen para buscar empleo o para vender productos en mercados distantes.

8. Decisiones: Sin ser la regla, son excluidas de la toma de decisiones en organizaciones agrícolas, limitando su capacidad de influir en políticas que mejoren sus condiciones.

9. Acoso en el lugar de trabajo: enfrentan situaciones de violencia de género y acoso en el lugar de trabajo, lo que logra disuadirlas de buscar empleo fuera del hogar.

10. Cambio climático y desastres naturales: Son particularmente vulnerables  a estas adversidades que destruyen sus medios de supervivencia, mientras reducen las oportunidades laborales en la agricultura y otras actividades relacionadas con la tierra.

En respuesta a las dinámicas que alejan a las mujeres rurales de las aulas, Salesiana convocó a las interesadas en desarrollar habilidades que fortalezcan sus procesos productivos y sus ingresos, a postularse a las 100 becas solidarias dispuestas por la organización de carácter religioso y académico  para que estudien Ingeniería Agroindustrial con un 35% de descuento en el valor de su semestre.

Para tal efecto, la institución convoca mujeres víctimas del conflicto, desplazadas por la violencia e integrantes de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, ANUC, a postularse para acceder a una de estas 100 becas solidarias, dispuestas para este segmento de la población, poniéndose en contacto telefónico directamente con la universidad o a través de los activos digitales de la Fundación, en donde recibirán las indicaciones del caso.

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